
Comunidades energéticas en Europa: mucha ambición, poco avance
Las comunidades energéticas renovables (CER) representan uno de los pilares del modelo energético descentralizado que impulsa la Unión Europea. Ciudadanos, pymes y administraciones locales pueden asociarse para generar, almacenar y compartir energía limpia. Sin embargo, un informe del Tribunal de Cuentas Europeo revela que el progreso real está muy por debajo de las expectativas.
Las barreras son múltiples: marcos regulatorios nacionales que no han transpuesto adecuadamente las directivas europeas, complejidad burocrática para constituir las comunidades, falta de modelos de financiación accesibles y una brecha de conocimiento técnico entre los ciudadanos interesados.
Países como Alemania, Dinamarca y los Países Bajos lideran con miles de comunidades activas, beneficiándose de tradiciones cooperativas arraigadas y regulaciones favorables. En el sur de Europa, España e Italia avanzan más lentamente, aunque con un potencial enorme gracias a su recurso solar.
El modelo de comunidad energética no es solo económico: genera cohesión social, reduce la pobreza energética y fortalece la resiliencia local ante crisis de suministro. Estudios demuestran que los miembros de comunidades energéticas reducen sus facturas entre un 20% y un 40%.
Para acelerar el despliegue, la UE propone simplificar los procesos de constitución, crear fondos específicos de apoyo, establecer tarifas de red favorables para el autoconsumo compartido y fomentar la formación ciudadana en gestión energética. El objetivo es que para 2030, las comunidades energéticas representen al menos el 20% de la generación renovable distribuida.
Fuente: Rinnovabili EU — RECs in Europe