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    Tierras raras: el mineral invisible que mueve la transición energética
    SostenibilidadFebrero 2026 · 7 min

    Tierras raras: el mineral invisible que mueve la transición energética

    Las tierras raras son un conjunto de 17 elementos químicos poco conocidos pero presentes en los teléfonos móviles, vehículos eléctricos, aerogeneradores de alta eficiencia, sistemas de telecomunicaciones, satélites y aplicaciones industriales. A pesar de su nombre, no son raras en la naturaleza: lo que las hace especiales es su dificultad de extracción y separación, ya que suelen estar mezcladas con otros minerales y requieren procesos complejos y costosos.

    El valor de las tierras raras está en su estructura atómica. Su configuración electrónica produce campos magnéticos potentes, efectos ópticos específicos y una alta conductividad eléctrica. Los imanes permanentes de neodimio y disprosio hacen girar las turbinas eólicas; los motores eléctricos usan neodimio y praseodimio para aumentar potencia sin incrementar peso; las pantallas de móviles deben sus colores al terbio, el europio y el itrio.

    En la extracción, China concentra alrededor del 60% de la producción mundial, seguida por Estados Unidos y Australia. Pero el verdadero cuello de botella está en el refinado: China concentra más del 90% de la capacidad mundial. Aunque otros países extraen estos minerales, la mayor parte se envía a China para ser transformada, lo que convierte a las tierras raras en un recurso geoestratégico comparable al petróleo del siglo XX.

    La Unión Europea impulsa iniciativas para diversificar el suministro, reabrir minas y potenciar el reciclaje. España ha lanzado el primer Programa Nacional de Exploración Minera desde la democracia, que buscará minerales en más de 1.000 balsas y zonas mineras antiguas, con una inversión de 400 millones de euros en recuperar suelos y mejorar la biodiversidad.

    Según McKinsey & Company, la demanda de tierras raras se triplicará antes de 2035. El reciclaje será clave: recuperar tierras raras de aparatos viejos, vehículos eléctricos y turbinas eólicas puede ayudar a crear una fuente más sostenible y reducir la dependencia exterior. El futuro pasa por innovación tecnológica, equilibrio geopolítico y autonomía estratégica.

    Fuente: Endesa — La cara e / Sector energético